Contextos

Para la interpretación literaria debemos tener en cuenta los diferentes contextos que irán permitiendo el acceso del lector a lo literario.
“Contexto” es todo aquello que nos permite la interpretación de un mensaje.


Contexto de producción y recepción:
  • Entenderemos por contexto de producción la realidad cultural que rodea el surgimiento de una obra literaria (es decir, el conjunto de instituciones de una determinada sociedad, así como el sistema conceptual, códigos estéticos, corrientes artísticas y estilísticas vigentes en una época o escuela definidas). Dentro del contexto de producción cultural debe tenerse en cuenta la serie de temas, mitos, estereotipos, cosmovisiones, etc., que comportan la tradición cultural de la comunidad en que surge dicho texto (cfr. Estébanez, 2001: 213).
  • Por otra parte, entenderemos por contexto de recepción el momento o realidad cultural que rodea la lectura de una obra determinada, independientemente del momento de su producción.
  • El contexto se relaciona además con el concepto de horizonte de expectativas. El horizonte de expectativas es todo aquello que se espera de una obra, tanto desde su contexto de producción como de recepción. Desde su producción, se espera que una obra esté en diálogo con las cosmovisiones propias de su época. Por ejemplo, una obra como El Extranjero de Camus, nos permite observar la angustia y las contradicciones propias de su época marcada por la postguerra. Como explica H.R. Jauss, “la reconstrucción del horizonte de expectativas que ha contribuido a la producción de una obra en el pasado, nos permite también reconstruir las preguntas a las que el texto contestó y entender así cómo el lector de antaño podía ver y comprender la obra” (H.R. Jauss, 1976, en Estébanez, 2001: 528). Se entiende esta noción como horizonte de expectativas externo, ya que se refiere a todos los elementos exteriores a la obra que influyen en lo que de ella se espera, como expresión (aunque no reflejo) de la época en que se produce. Además, existe un horizonte de expectativas interno, referido a la forma de asumir los códigos literarios, es decir, la tradición existente en relación con las estructuras de género, o cualquier recurso o construcción considerados más aceptables, canónicos o incluso elegantes en determinado momento. Por ejemplo, al leer una novela policial, siempre se esperará que el crimen no se resuelva hasta el final. Si esto sucediera, se entendería como una transgresión al horizonte de expectativas interno. Desde este punto de vista, puede entenderse todo quiebre en el curso de la historia de la literatura a partir de la violentación del horizonte de expectativas establecido por la tradición. Ejemplo de lo anterior fueron las vanguardias artísticas del siglo XX, que rompieron con el código realista de representación de la realidad.
La lectura, entonces, estará determinada por el diálogo entre los distintos horizontes de expectativas (interno y externo) implicados en el circuito de producción, distribución y recepción de cada obra.

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